Mil Gotas, primera librería china especializada en castellano

Creada por el escritor argentino Guillermo Bravo en el Instituto Cervantes de Pekín, acaba de abrir Mil Gotas, la primera librería china especializada en castellano.

Ubicada en una sala de unos 20 metros cuadrados, esta tienda echa a andar con un millar de libros, la mayoría de autores españoles y latinoamericanos. La librería pretende captar a la comunidad española y latinoamericana residente en Pekín para que pueda comprar libros en su lengua materna y descubrir autores chinos traducidos. De igual modo, los lectores que no dominen el castellano pueden adquirir títulos clásicos traducidos al mandarín como El ingenioso hidalgo Don Quijote de La Mancha o las obras completas de Borges.

«El catálogo incluye nombres legendarios de la literatura hispanoamericana como Vargas Llosa, García Márquez y Cortázar. Además, tenemos obras de Roberto Bolaño, Arturo Pérez-Reverte, Javier Cercas, Eduardo Mendoza, Almudena Grandes y Javier Marías», explica a ABC su librero, el escritor y editor argentino Guillermo Bravo. A sus 35 años, de los que ha pasado los cuatro últimos enseñando literatura en la Universidad Normal Capital de Pekín, este cordobés ha cumplido su sueño de tener una librería. «Aunque es un proyecto modesto, está teniendo muy buena acogida», se congratula Bravo, quien recibe los libros de una importadora estatal china que le trae los mejores títulos de editoriales como Anagrama y Mondadori. Además, encarga directamente pequeños pedidos a editoriales latinoamericanas como las argentinas Adriana Hidalgo y Mansalva, la chilena Ediciones Biblioteca Nacional o la uruguaya Yaugurú.

Tras el éxito que tuvo su portal de venta de libros en internet, en el que recibía encargos de títulos en español de alejadas provincias como Anhui o Cantón (Guangdong), Bravo comprobó el auge del idioma español en China.

Junto a su trabajo como profesor, el librero también dirige una pequeña editorial, La Guêpe, que ha publicado en mandarín Martín Fierro en versión cartonera. Así se conocen los libros que, con cartones recogidos de la calle como cubiertas, se popularizaron en Argentina tras la crisis.

«Publicar un libro es muy difícil. Mucho más en China, donde, además de costear la traducción, hay que comprar el ISBN a las editoriales estatales, que lo venden por unos 5.000 yuanes (645 euros), y pagar también 3.000 yuanes (387 euros) al censor para que lo lea y lo apruebe», señala Guillermo Bravo.

Homenajeando a César Aira, su autor favorito, Bravo ha bautizado a su librería como uno de sus relatos: «Mil Gotas», donde las mil gotas de pintura que forman La Gioconda abandonan el lienzo en el Museo del Louvre para recorrer el mundo. Una de estas gotas viajeras acaba en China, donde decide quedarse al encontrar el amor, igual que este librero enamorado de la literatura.

Tomado de http://www.abc.es

Editado por Claudia Corzón Aput