La cultura es la única fuerza salvadora

El propio Eusebio Leal Spengler, a quien se dedica la Feria Internacional del Libro de La Habana (FILH) en su edición 27, era quien seleccionaba la emblemática Plaza de Armas capitalina como escenario del espacio Encuentro con… que, durante estas citas anuales con el libro y la literatura, permiten un acercamiento del público a intelectuales de dentro y fuera de la Isla.

Esta Calle de Madera del Centro Histórico "representa —como aseguraba la periodista Magda Resik Aguirre, conductora del habitual espacio— un punto de partida y siempre un punto de regreso en la vida del Historiador de la Ciudad", quien desde hace ya medio siglo se dedica al rescate, conservación y promoción de los valores patrimoniales de la zona más antigua de la urbe.

Recordaba el también presidente de la Red de Oficinas del Historiador y del Conservador de las Ciudades Patrimoniales del país que la Calle de Madera se convirtió, durante la ubicación del Instituto Cubano del Libro en el Palacio del Segundo Cabo, en lugar de presentaciones de libros y publicaciones periódicas, lo cual tiene que continuar en tan agradable entorno.

Mucho tiempo antes —refería— su antecesor, el doctor Emilio Roig de Leuchsenring, ya había creado, en la sede de la Oficina del Historiador, en el Palacio de los Capitanes Generales, los Cuadernos de Historia Habanera que, anunciaba, reaparecerán todos, impresos en edición facsimilar por el sello Boloña, pues esas compilaciones preparadas por historiadores del siglo XX no han perdido actualidad.

"La impresión de los libros —afirmaba Leal Spengler— fue un sueño y fundar bibliotecas ha sido parte de nuestro menester", para seguidamente caracterizar los empeños de las instituciones hoy existentes en La Habana Vieja, entre ellas la Biblioteca Histórica y Americana Francisco González del Valle de la Oficina del Historiador de la Ciudad, con ediciones príncipes cubanas.

Las bibliotecas Alfonso Reyes, en la Casa de México; la Vicentina Antuña, de la Unión Latina; la Pública Rubén Martínez Villena —que ahora se va a ampliar en dos plantas—; la de Arquitectura, dedicada a Mario Coyula y Fernando Salinas, y la del Colegio Universitario San Gerónimo de La Habana —recién fundada y aun en desarrollo—, eran otras de las instituciones citadas.

Es necesario, en su opinión, crear otras bibliotecas en la ciudad, como la del Palacio del Segundo Cabo, sede del Centro de Interpretación de las Relaciones Culturales Cuba-Europa, y la que debe ubicarse, luego de ser restaurado el inmueble, en la vivienda que ocupó, en la calle Reina, Antonio Bachiller y Morales, "el patrono de las bibliotecas cubanas".

Reflexionaba el autor de Patria amada, reconocido con el Premio Nacional de Ciencias Sociales y Humanísticas, que "la cultura es indispensable, la cultura es la única fuerza salvadora. Uno puede prescindir de todo, menos del conocimiento. Fidel dijo que necesariamente el futuro tenía que ser un futuro de hombres de ciencia y de pensamiento".

Durante este Encuentro con… —al que asistía, junto a numeroso público, Juan Rodríguez Cabrera, presidente del Instituto Cubano del Libro—, Resik Aguirre le preguntaba al Historiador de la Ciudad sobre un tema recurrente en sus intervenciones públicas: esa Cuba futura que no puede prescindir de la cultura, para crecer como nación, para sostener su independencia.

"Me piden muchas veces —respondía— que haga un vaticinio, un presagio. Ni hago presagios, ni vaticinios. Estoy siempre frente a una bola de cristal, que indica que uno recoge lo que siembra. Por eso, Luz y Caballero aseguraba que hombres recogerá quien siembra escuelas. Porque una escuela es, decía, una fragua de espíritus. También afirmó, categóricamente, que el que tenga al maestro, tendrá a Cuba. Ahora, si insistieran en un vaticinio del futuro, ese sería: tengo fe en el mejoramiento humano, en la vida futura, en la utilidad de la virtud. De lo contrario, estaría perdido. Sería una desesperanza espantosa, que suele adquirirse en determinada edad de la vida, en que uno empieza a decir que todo esta mal, que no hay remedio, que no hay arreglo…".

Otra de las interrogantes formuladas por la directora de la emisora Habana Radio, se refería a la opinión que le merece lo que se ha hablado, por estos días, de Leal como un mito, como un personaje casi construido, como un ser ya de leyenda que quedará en el bronce, criterios que –en su opinión— se alejan del personaje real.

"Cuba, me da pena decirlo, es un país de grandes olvidos. No creo en el bronce, ni he trabajado para eso. Pablo Neruda le dio a sus memorias un título muy hermoso, Confieso que he vivido, y yo puedo decir lo mismo. El personaje es verdad, se construyó una imagen, que fue casual, fue una necesidad. Siempre he tenido claro que represento a una multitud".

Este Encuentro con…, en la Calle de Madera de la Plaza de Armas, concluía con las consideraciones de Eusebio Leal Spengler sobre La Habana, en vísperas de que, en el venidero año 2019, la urbe festejará jubilosa su medio milenio de vida, esa ciudad que "me duele mucho, con ese velo decadente que la hace encantadora para muchos".

"Se han ganado muchas cosas y otras se han perdido. La ciudad tiene que ser un empeño de todos, un gran movimiento, no solo de las autoridades. Nadie habla del aniversario 500, soy una especie de profeta hablando de un aniversario que nadie menciona. Hay que usar todos los medios, para que la batalla se dé en distintos lugares, en pequeñas y en grandes cosas".

Para el Doctor en Ciencias Históricas por la Universidad de La Habana, hoy estamos ante el culto no sólo a lo monumental, sino a lo inmaterial. No se puede escribir la historia de este continente, ni la historia de la propia Europa, sin hablar de la disputada Habana, sin hablar de la isla de Cuba. Somos cubanos, no solo habaneros; pero si se pierde La Habana, se pierde todo.

"Los tiempos —concluía Eusebio Leal Spengler su última intervención pública durante la etapa capitalina de la 27º FILH— han sido difíciles, pero tienen que ser siempre, para mí, tiempos de esperanza. Entonces, levantémonos, compañeros y amigos, y hagamos lo que tengamos que hacer, todos y cada uno de nosotros".